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16.5.11

Promesas incumplidas en Retiro: Educación y Servicios Sociales

[Artículo publicado originalmente en ZonaRetiro.com]

P.Horrillo.- En 2007, Alberto Ruiz-Gallardón presentó el programa electoral que se comprometía a cumplir durante la siguiente legislatura si conseguía la reelección como alcalde de Madrid. Sin embargo, ha habido muchas promesas que en estos cuatro años no han visto la luz. Las asociaciones de vecinos de Retiro y los grupos de la oposición hacen un seguimiento de las mismas y denuncian la falta de compromiso del Partido Popular, sobre todo en materia de Educación y Servicios Sociales.

Con 121.824 habitantes (según los datos provisionales del censo de abril de 2011), Retiro sólo dispone de una escuela municipal de Educación Infantil en el barrio de Pacífico. Este único centro (Las Nubes, C/ Antonio Nebrija, 7) no puede atender la demanda de los casi 5.000 niños de entre 0 y 4 años que viven en el distrito. Y, pese a la promesa de la construcción de un nuevo centro (que seguiría resultando insuficiente con estas cifras), han pasado cuatro años sin que se iniciara proyecto alguno.

Dos promesas más se han quedado estancadas en el ámbito de la educación: la primera es la creación de un Aula para adultos orientada a cubrir la necesidad de educación del colectivo inmigrante que vive en el distrito (10.669 habitantes extranjeros); y la segunda es la construcción de un local de ensayo en el barrio del Niño Jesús, que habría dado a los más jóvenes un lugar orientado al desarrollo artístico.

Servicios Sociales 

Con 27.489 personas mayores de 65 años (un 23% de la población de Retiro), la necesidad de espacios preparados para su cuidado es cada vez más elevada. Gallardón, consciente de esta realidad, prometió en 2007 la construcción de un Centro de Día para atender a personas mayores con deterioro físico en el barrio de Pacífico (C/ Téllez, 2). También dijo que haría un nuevo Centro de Mayores en el barrio de la Estrella (C/ Pez Austral, 6). Ninguno de los dos centros se ha construido.

A causa también del envejecimiento de la población, existen cada vez más casos de Alzheimer, por lo que el Partido Popular prometió que construiría en el distrito de Retiro dos Centros de Día para atender a estos enfermos, uno en el barrio de Pacífico y el otro en el de Ibiza. Tampoco en estos casos el gobierno municipal cumplió su promesa.

Cultura y Deportes 

Desde la anterior legislatura popular (2003-2007), quedó pendiente la construcción del Complejo Daoiz y Velarde en los antiguos cuarteles, que albergaría una escuela de danza. Pese a que el proyecto ha ido evolucionando, las obras están todavía en ejecución. También con ocho años de retraso se encuentra la apertura del Centro Socio-cultural Luis Peidró (Retiro-Adelfas). Y, aunque las instalaciones están terminadas, el centro no está abierto.

En el barrio de Ibiza, Gallardón se comprometió a crear un Centro Cultural dentro del mercado municipal, una vez rehabilitado, pero todavía no se ha hecho nada. También han pasado al cajón de promesas incumplidas la creación del Teatro para niños y la construcción de una Instalación Deportiva en el barrio de los Jerónimos (C/ Juan Valera, 33).

Urbanismo y transportes 

En materia de urbanismo, la administración popular ha dejado pendiente la modificación del Plan General para hacer viable la desaparición de las Cocheras de Metro en la calle Cavanilles, en el barrio de Pacífico. Y, en movilidad, los vecinos de Retiro no disfrutarán de la prometida línea de EMT que iba a unir Santa Eugenia con la Plaza Conde de Casal. Tampoco se ha puesto en marcha la necesaria (y prometida) renovación de la vía en la línea 1 de Metro.

9.5.11

Persona sin recursos

En mi actual situación (parada, independiente y soltera), el 30 de junio mi cobertura sanitaria pasará a otro estatus. Así me lo ha explicado una amable funcionaria, llámemosla Esperanza. He ido a realizar un simple cambio de domicilio y, ante mi negativa a la pregunta «¿Estás trabajando?», la mirada de Esperanza se ha tornado... desesperanzada.

‒ «¿Y qué previsiones tienes?»
‒ «Pues, no lo sé», he contestado yo, estupefacta por la situación, porque ¿quién puede prever algo en estos tiempos?
‒ «Vaya... Pues voy a mirar durante cuánto tiempo tienes cubierta la Sanidad». 

¿Perdón? ¿Cómo que «cubierta la Sanidad»? Yo pensaba que vivíamos en un país en el que la cobertura sanitaria era un derecho inalienable.

‒ «¿Te puedes poner con alguien? ¿Tus padres, tu marido...?»
‒ «Pues mire, no. Vivo sola y no estoy casada. ¿Cuál es el problema?»
‒ «Pues que a partir del 30 de junio pasarás a ser PERSONA SIN RECURSOS».

¿Qué implica esta bonita categoría? Pues que si no he conseguido trabajo, o me he ido a vivir con mis padres, o me he casado, tengo que presentar una pila de documentos que me (des)acreditan como lacra social aunque, eso sí, con derecho a la asistencia sanitaria. Y, si no consigo trabajo o no me doy de alta como autónoma (mi última situación laboral), tendré que volver a presentar esa documentación cada año.

Al parecer, desde 2006, para conseguir la tarjeta sanitaria en la Comunidad de Madrid, no basta con presentar la hoja de empadronamiento en el Centro de Salud correspondiente. La Orden 1285/2006 del Consejero de Sanidad y Consumo de la Comunidad de Madrid establece una serie de restricciones para acceder a las prestaciones del sistema de salud.

Lo más triste es que seguiremos permitiendo que los mismos individuos nos sigan gobernando...

19.11.09

Píldora del día después, farmacias al margen de la ley

[Artículo publicado originalmente en el Periódico Diagonal]
PATRICIA HORRILLO - MADRID - 19/11/2009

Negarse a dispensar la píldora poscoital, que desde el 28 de septiembre se puede adquirir sin receta, no está amparado por ninguna ley. ¿Cuáles son los derechos de las consumidoras?


Si usted llega a una tienda y no tienen aquello que busca, se irá a otro lugar o puede que la persona que le atiende le ofrezca conseguirle lo que necesita en poco tiempo. Sin embargo, en una farmacia, el ofrecimiento no es optativo ya que, por ley, cualquier medicamento debe ser suministrado a un paciente, siempre que éste acredite su paso por el médico en caso de ser necesario.

Algo que parece tan evidente no ocurre en algunas oficinas de farmacia. En algunos establecimientos, si un ciudadano lleva una receta en la que aparezca Norlevo® o Postinor® se encontrará con una respuesta insólita: “Nosotros no trabajamos ese producto”. Para los profanos, éstos son los nombres de los dos medicamentos que contienen levonorgestrel, es decir, el anticonceptivo oral poscoital, más conocido como la píldora del día después (PDD), y que desde el 28 de septiembre se puede solicitar sin receta médica.

Muchas consumidoras no sabrán si esta respuesta es lícita o no, ya que desconocen sus derechos y la regulación de estos lugares. Es decir, que una farmacia no es un comercio cualquiera, sino una concesión administrativa al servicio de la ciudadanía, y que la negativa a dispensar un medicamento incurre en una ilegalidad que, pese a las inspecciones periódicas, es muy difícil de detectar.

Según la Ley del Medicamento, la negativa a vender un fármaco sin causa justificada (Art. 108.2.b.15) es considerada como falta grave. La obligación alcanza sólo a los medicamentos, no a los productos sanitarios. De ahí que un farmacéutico pueda negarse a despachar preservativos, ya que no infringe ninguna norma. El problema se plantea al haber incluido la PDD en la red sanitaria: cuando un médico receta un fármaco, un farmacéutico no puede negarse a venderlo porque intervendría en un acto médico perjudicando al enfermo.


Fuente: Periódico Diagonal


“Tal y como está la legislación, las farmacias están obligadas a vender todos aquellos medicamentos catalogados como tales por el Ministerio de Sanidad. En el caso de la PDD está claro, puesto que es un medicamento. Puede haber alguna duda en aquellos casos en los que no quede clara la frontera entre un medicamento y un tratamiento terapéutico”, aclara el jurista y profesor de Derecho Administrativo Ricardo Iglesias.

Sin embargo, algunos responsables de farmacias declaran que no dispensan la PDD por una “cuestión de conciencia, porque es abortiva”. Pese a ser conscientes de que su decisión incurre en una ilegalidad, consideran que con la venta de estos medicamentos están invadiendo un espacio personal, y no están de acuerdo.

Un servicio público 

Cuando se otorga la apertura de una oficina de farmacia, su propietario firma un acuerdo con el Estado y con la sociedad basado en el servicio, no en la explotación de una empresa sin condiciones. “Las farmacias no dejan de ser una concesión administrativa sometida a la legislación estatal y autonómica para proporcionar una serie de servicios públicos a los ciudadanos”, aclara Iglesias.

Sin embargo, Alegría I., propietaria de uno de estos establecimientos, considera que puede tomar la decisión de no dispensar un medicamento. “Si tú tienes el negocio, tú puedes vender lo que quieras; mientras lo tenga que pagar yo, la decisión es mía”, argumenta. Aunque, para evitar problemas con los clientes, el mecanismo es desviarlos hacia otros establecimientos: “No las trabajamos; deberías ir a otra farmacia”.

Últimamente, cada vez más agrupaciones buscan eximirse de sus obligaciones escudándose en la objeción de conciencia ante una ley determinada. Sin embargo, es importante leer lo que el artículo 30, apartado 2, de la Constitución española recoge sobre ese tema: “La ley fijará las obligaciones militares de los españoles y regulará, con las debidas garantías, la objeción de conciencia, así como las demás causas de exención del servicio militar obligatorio, pudiendo imponer, en su caso, una prestación social sustitutoria”.

Por lo tanto, tal y como explica Iglesias, “la objeción de conciencia sólo está reconocida constitucionalmente en el ámbito militar, y otras ampliaciones no tienen un amparo legal. No haría falta modificar la Constitución, pero sería necesario regular esta materia en una ley orgánica. En la actualidad, todo queda al arbitrio de los tribunales”.

¿Forzar la venta? 

Pese a las limitaciones legales, existen posturas más flexibles. Núria Terribas, jurista y directora del Institut Borja de Bioética, limita el impacto de estas posiciones: “No se puede forzar a vender la PDD mientras no se trate de una farmacia que esté sola en un municipio y no deje desatendido al ciudadano. En zonas rurales es más discutible porque la objeción de conciencia del farmacéutico puede toparse con la demanda del usuario”.

LO QUE DICTA LA LEY
La Ley del Medicamento obliga a vender todos aquellos registrados por el Ministerio de Sanidad. No hacerlo sin causa justificada es considerado falta grave. En una farmacia, sin embargo, pueden negarse a vender preservativos, al ser productos sanitarios y no medicamentos.
FARMACIAS
Una farmacia no es un comercio ni se puede explotar como una empresa cualquiera. Cuando se otorga la apertura de una oficina de farmacia, su propietario firma un acuerdo con el Estado basado en el servicio público.
OBJECIÓN DE CONCIENCIA
La objeción de conciencia sólo está recogida en la Constitución para el ámbito militar. Según el jurista y profesor de Derecho Administrativo Ricardo Iglesias: “Sería necesario regular esta materia en una Ley Orgánica. En la actualidad, todo queda al arbitrio de los tribunales”.

24.4.08

¡Qué dios nos pille confesados!

Como estábamos entretenidos con las disputas del grupo de la oposición, y con preparativos para la celebración de Sant Jordi, la noticia que ha lanzado esta mañana la Cadena SER nos ha dejado, sobre todo a los ateos convencidos, como poco estupefactos. Ni que decir tiene que la sorpresa ha dado paso a la conseguiente indignación: desde el año 1.995 existe un acuerdo entre la Comunidad de Madrid y la iglesia católica por el que en las comisiones de ética de los hospitales debe haber un sacerdote con derecho de veto.

Esta es la última originalidad de un estado como el nuestro, aconfesional que no laico, en el que los miembros de la jerarquía eclesiástica pueden decidir si se practica o no un aborto en caso de violación o si se aplican remedios paliativos a un enfermo terminal. Y es que, claro, según las palabras del arzobismo emérito de Pamplona “Jesús no tuvo cuidados paliativos pero su muerte fue absolutamente digna”. ¡Ahí es nada!

Así es que como hace 20 siglos a un hombre que fue crucificado no le dieron calmantes, la aplastante lógica nos lleva a decidir que un enfermo de cáncer tiene que aguantar lo que no está en los escritos para ponerse a la altura de “el mesías”. Es una lástima que nadie le haya sugerido al señor Sebastián que, para predicar con el ejemplo, se monte una crucifixión de andar por casa y hable con conocimiento de causa en lo que respecta a confundir “la dignidad de la muerte con el miedo al dolor”. Y, a ver qué tal le va.